miércoles, 29 de marzo de 2017

El nuevo capital humano


Estamos en una encrucijada. Hoy en día la educación tradicional está cuestionada. Y no es para menos. Tus hijos ya no quieren ir a la universidad para ser médicos o abogados. Ellos quieren ser “Youtubers” o “Blogueros”.

Saben, a diferencia de ti, que esta gente se está ganando la vida. Y muy bien. Muchos de estos Youtubers, Blogueros o Instagramers (a partir de ahora los llamaremos “influencers” para simplificar), no tienen un título universitario y, sin embargo, ganan mucho más dinero que cualquier graduado.

Tus hijos que crecieron con la tablet bajo el brazo (como se suele decir), son nativos digitales. Saben mucho más del tema que tú. Es por ello que saben, aunque a ti te cueste creerlo, que es posible ganar dinero haciendo videos de gameplays (grabarse jugando) o teniendo muchos followers (seguidores) en Instagram, por ejemplo: promocionando productos de una marca en su perfil (debido al potencial de clientes que suponen esos followers para la marca).

Posible es. El problema es que lo ven fácil y asequible cuando no lo es. Esto es por culpa de los llamados influencers. Aquellas personas que sí que han tenido éxito. Pero, ¿cuántos Rubius hay?

Como ya sabes, los jóvenes son influenciables. Y mucho. El problema viene cuando tus hijos se plantean seriamente ser también los influencers del futuro y dejar de estudiar. Ante esto tú sabes que el mercado laboral está más crudo y difícil que nunca por lo que has oído en las noticias acerca de la destrucción de puestos de trabajo que habrá en el futuro debido a la mecanización de los mismos.

Y he aquí el gran dilema que tenemos entre las manos. ¿Cómo convencer a toda una generación de que sigan estudiando cuando los influencers tienen más influencia (valga la redundancia) que los propios padres o profesores?

¿Cómo explicarles de que si no lo hacen se quedarán fuera del mercado laboral, debido a que no podrán competir en igualdad de condiciones con un universitario?

¿Qué sentido tendrá la vida de estos chicos cuando se den cuenta que no tienen el éxito o el impacto en el mundo (lo que sea que eso signifique) que creían que tendrían, y que ahora se encuentran fuera del mercado laboral y del sistema? Y, ¿qué peligros para la sociedad supondrá esto?

Tenemos un gran reto por delante: dibujar el modelo de sociedad que queremos para los próximos 50 años. Y este modelo empieza por la base, la educación.


Al igual que pasó con los chicos que dejaron de estudiar en el boom de la construcción. Los nuevos millennials se encontrarán con la misma disyuntiva de si seguir estudiando o no.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Papá olvida

papa_olvida

Escucha, hijo: voy a decirte esto mientras duermes, -una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida-.
He entrado solo a tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.
Esto es lo que pensaba, hijo: me enojé contigo.
Te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo.
Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado.
Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con la mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: “¡Adiós, papito!” y yo fruncí el entrecejo y te respondí: “¡Ten erguidos los hombros!”

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Malditas externalidades


Una externalidad se produce cuando al consumir o producir un bien o servicio, se ven perjudicadas terceras personas. Existen dos tipos de externalidades: positivas y negativas.

Las positivas se producen cuando las acciones de un agente benefician o aumentan el bienestar de otros. Ejemplo: cuando una empresa hace innovaciones tecnológicas, las demás empresas del sector se aprovecharán también de este nuevo conocimiento.

No obstante, las negativas se producen cuando las acciones de alguien perjudican a otros. Por ejemplo: cuando alguien fuma en público, el exceso de ruidos en las calles, la contaminación lumínica, entre otros.

Me centraré sobre las externalidades negativas.

Para mí, una externalidad negativa es casi todo. Me explico:

Cuando te subes en un bus, y no hay asiento libre (por el hecho de que otra persona lo está utilizando), su uso, el uso que está haciendo esa persona sobre el mismo, te está perjudicando ya que tú ya no lo puedes usar. Y así con todo.

Siguiendo con el ejemplo del bus, la otra vez que iba en uno, se subió una persona al mismo y olía, apestaba más bien, a marihuana. El consumo que había hecho ese chico sobre el psicotrópico, perjudicaba a las personas a las que se acercaba, incluido yo, ya que el olor que transmitía era muy fuerte (y delataba que acababa de consumir tal sustancia). Yo me pregunto y he aquí la reflexión y por qué considero a la mayoría de cosas (“compartidas”) públicas y no tan públicas como una externalidad…

¿Qué culpa tenían las personas de su alrededor de aguantar semejante olor sin haber decidido consumir cannabis? Lo único que queda claro es que la decisión de consumo de ese individuo nos perjudicó a la mayoría (digo la mayoría y no todos, porque quizás había alguna persona en el bus que lejos de molestarle, disfrutaba de tal aroma).

Otra decisión en el consumo nos puede perjudicar y mucho más que el olor a tabaco (si no somos fumadores) o cannabis. Se trata del alcohol. ¿Alguna vez se han preguntado por qué el Estado pone multas a gente que va al volante en estado de embriaguez o hay impuestos especiales sobre el tabaco o el alcohol?

El estado hace esto de una manera paternalista, intentando desincentivar a que la gente vaya bebida al volante o consuma demasiado alcohol (por eso los impuestos). La externalidad aquí podría ser trágica si se mezcla el alcohol con la conducción, ya que hay mayor riesgo de accidente. Si la persona en cuestión se matara ella sola, no habría problema. El problema viene cuando puede matar a gente inocente, por el hecho de ir en estado de embriaguez.

Cambiemos de tercio, imagínate que postulas para la universidad y te quedas sin plaza debido a que hay alguien que tiene una nota más alta que tú. Aquí también hay una externalidad: el uso de una vacante por alguien, reduce la cantidad de vacantes disponibles y te acaba perjudicando.

Otro ejemplo, la envidia sobre el consumo de terceros también se podría calificar como una externalidad negativa. Si tu vecino se compra un coche mejor que el tuyo o una nueva casa o se va de viaje, tú para no ser menos, también querrás hacer lo mismo. Lo que te mueve es la envidia, la envidia sobre el consumo o el poder adquisitivo que puede hacer otra persona, lo cual, en última instancia, te lleva a consumir más también. No por necesidad, sino por envidia.


Por último y para ir acabando, el aire que respiras o el medio ambiente tampoco se salvan. Las empresas, al producir, contaminan el medio ambiente. Va ligado. No pueden producir sin contaminar, es incompatible. Producir algo no es más que transformar recursos en residuos. Y, como ya saben, si las empresas contaminan el medio ambiente nos afecta a todos. Por eso se ponen cuotas a la contaminación, y multas/sanciones por exceso de contaminación con el fin de, una vez más, desincentivar su uso (en este caso, desincentivar su producción: que las empresas produzcan menos y por tanto contaminen menos). 

viernes, 11 de noviembre de 2016

Donald Trump y el Marketing Viral



Donald Trump será o, mejor dicho, ya es el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América.

Me imagino que te estarás preguntando (aún) como alguien con un discurso tan incendiario, intolerante, intransigente, autoritario, dictatorial, fanfarrón, despectivo, homófobo, sexista/machista, racista, etc; en definitiva, con un discurso tan “políticamente incorrecto”, haya podido convencer y atraer los votos de millones de estadounidenses y llegar a la Casa Blanca.

Es precisamente ésta, una de las principales razones por las que Trump ha llegado a la presidencia de los EEUU. Donald Trump es un hombre de negocios y ha demostrado durante toda la campaña ser mejor estratega que su rival, Hillary Clinton.

Las declaraciones fuera de tono de Trump han estado todas ellas premeditadas y estudiadas. Sabían que con ese discurso, Trump y su equipo de campaña estarían en boca de todos, en todos los rincones del mundo y, así ha sido.

El objetivo al final era que se hablara de Trump, para bien o para mal, pero que se hablara. Ante esto, Clinton y los medios (grandes cómplices por cierto de la Victoria del de Queens, NY), se han limitado a responder lo que éste decía. Trump ha sido el gran protagonista, ha sido el que en todo momento ha llevado el tempo de la campaña.

domingo, 9 de octubre de 2016

El sentido de la vida en la 4º Revolución Industrial


No estamos en una época de cambios. Estamos en un cambio de época”, así resumiría todo lo que a continuación les voy a explicar/contar.

Pero primero de todo, ¿qué es esto de la 4º Revolución Industrial?

La Industria 4.0 (o la 4º Rev. Industrial) es tan solo una idea para definir el cambio de tendencia en el modo de organizar los medios de producción, enfatizado y acentuado en la idea de una creciente digitalización y coordinación cooperativa.

Con la Primera Revolución Industrial vino el desarrollo de la máquina de vapor y de la mecanización (segunda mitad del siglo XVIII) que, como todos ustedes ya saben, comportó la emigración masiva (éxodo rural) del campo a la ciudad; la Segunda Rev.Ind. trajo el desarrollo de la electricidad (finales siglo XIX); y con la Tercera, la automatización (siglo XX).

En esta nueva etapa (4º Rev. Ind.), la transformación industrial estará sustentada en la llamada fábrica inteligente (Smart-factories: mayor adaptabilidad a necesidades y a procesos de producción y asignación más eficiente de los recursos, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías) y en el internet de las cosas (Internet of things: interconexión digital de objetos cotidianos con internet.)

Como pueden suponer, este cambio en el modo organizativo y productivo de la industria comportará (también) una serie de cambios en todos los ámbitos de nuestra vida, al igual que pasó con  las anteriores revoluciones. No obstante, en esta ocasión quizá el cambio sea mucho más significativo. A continuación les voy a explicar el porqué.

sábado, 1 de octubre de 2016

Coste de oportunidad


Quizás éste sea el término más importante del que nunca nadie ha oído hablar y, sin embargo, determina la mayoría de las acciones que hacemos.
El coste o costo de oportunidad no es más que aquello que renunciamos cuando tomamos una decisión. Los seres humanos nos enfrentamos a disyuntivas (tenemos que elegir entre A o B), por tanto, escoger una opción implica renunciar implícitamente a la otra.

Por ejemplo: las horas que dedicas a trabajar, las podrías dedicar a dormir, a estudiar, al ocio, etc. Sin embargo, ¿por qué decides ir a trabajar en vez de estudiar o no hacer nada? Simple, porque evalúas los beneficios o el valor que te aportará hacer una cosa en comparación con otra. Si trabajar te aporta un mayor valor que ir a estudiar, escogerás ir a trabajar en vez de ir a estudiar y viceversa.

viernes, 30 de septiembre de 2016

La gran mentira del dinero


¿Qué pasaría si te dijera que cerca del 90% del dinero en circulación no existe? ¿Me creerías? ¿Me tacharías de conspiranoico? Antes de que me juzgues, déjame explicarme:
De todo el dinero físico/tangible que hay en circulación alrededor del globo solo existe un 10%, es decir, el restante (90%) son meros apuntes contables.

Dicho de otra manera, solo un 10% del dinero mundial se puede contar a través de billetes o, en su defecto, monedas. El resto es dinero ficticio, derechos de cobro (activos) en un bloc de notas o en un programa informático.

No, no me he vuelto loco, me baso en un instrumento que utilizan los bancos llamado ‘’coeficiente de caja’’, con el cual, se les permite (legalmente) solo mantener en forma de reservas líquidas el 2% del dinero. El otro 98% (del dinero que ingresamos en el banco) lo utilizan para invertir en negocios o bien para conceder nuevos créditos/préstamos. (Muchos os estaréis preguntando entonces porque he puesto que es un 90% el dinero ficticio y no un 98% siguiendo con la lógica del coeficiente de caja. Bien, es porque he hecho una media ponderada, ya que el coeficiente de caja establecido depende de la zona, región o continente.)