viernes, 11 de noviembre de 2016

Donald Trump y el Marketing Viral



Donald Trump será o, mejor dicho, ya es el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América.

Me imagino que te estarás preguntando (aún) como alguien con un discurso tan incendiario, intolerante, intransigente, autoritario, dictatorial, fanfarrón, despectivo, homófobo, sexista/machista, racista, etc; en definitiva, con un discurso tan “políticamente incorrecto”, haya podido convencer y atraer los votos de millones de estadounidenses y llegar a la Casa Blanca.

Es precisamente ésta, una de las principales razones por las que Trump ha llegado a la presidencia de los EEUU. Donald Trump es un hombre de negocios y ha demostrado durante toda la campaña ser mejor estratega que su rival, Hillary Clinton.

Las declaraciones fuera de tono de Trump han estado todas ellas premeditadas y estudiadas. Sabían que con ese discurso, Trump y su equipo de campaña estarían en boca de todos, en todos los rincones del mundo y, así ha sido.

El objetivo al final era que se hablara de Trump, para bien o para mal, pero que se hablara. Ante esto, Clinton y los medios (grandes cómplices por cierto de la Victoria del de Queens, NY), se han limitado a responder lo que éste decía. Trump ha sido el gran protagonista, ha sido el que en todo momento ha llevado el tempo de la campaña.

Su equipo ha hecho una campaña (de Marketing) sobresaliente. Su lema: Make America Great Again (Haz de Estados Unidos un gran país de nuevo), carece de significado. No para todo el mundo “Volver a hacer de EEUU un gran país” significa lo mismo. Para algunos racistas estadounidenses significó, el hecho de construir el muro prometido por Trump para que no entraran más inmigrantes o echar a los mexicanos; para otros, significó restringir el comercio con China, potenciando la industria nacional y recuperando así los puestos de trabajo que se perdieron durante la crisis (y, volverse a sentir orgulloso de ser americano…)

En ambos casos, encontramos un enemigo en común. El enemigo nacional, son los mexicanos (ya que, en palabras del propio Trump, son delicuentes, drogadictos y quitan los puestos de trabajo a los americanos). Por contra, el enemigo exterior, es China. Esta estrategia de culpabilizar y de buscar al enemigo a combatir, identificado como el mal o los males del país, ha funcionado siempre en política.

Lo que se consigue con esto es que las clases medias-bajas estadounidenses más desfavorecidas por la crisis, que han perdido su trabajo y algunos, hasta su casa, se sientan identificados, arropados y comprendidos ya que, antes de Trump no había ningún líder que representara este tipo de pensamiento o ideología. El racismo o el machismo no lo inventó Trump ni era cosa aislada de la sociedad, solo que no había ningún líder político que representara esas ideas hasta que llegó D.J.Trump.

Aún así, es como mínimo sorprendente que la “opción menos mala” haya sido al final Trump y no Hillary y, que lo que pensábamos que era algo minoritario (el tema del racismo, la xenofobia, la intolerancia hacia las ideas de los demás, hacia los que son o piensan diferente) al final se ha visto que no era tan minoritario… y esto es lo que realmente nos debería de preocupar. Por otro lado, Hillary Clinton se debería de preguntar, ella y su partido, cómo cuando todo el mundo les daba la victoria (y por goleada hasta hace un par de semanas) no pudieron seducir a una mayor parte del electorado. 

Quizá porque las encuestas lejos de ser una muestra representativa de la estimación de voto, se hacen más bien para generar opinión y decidir o decantar el voto hacia un lado u otro; también puede ser que la gente haya mentido con sus respuestas a pie de urna ya que no estaría muy bien visto que un hispano acabara de votar por el magnate; o quizá haya sido por el tema de los correos…

El votante medio de Trump ha sido: varón blanco mayor de 45 años, con estudios primarios de clase media-baja. El de Clinton: jóvenes, mujeres y sectores hispanos y afroamericanos, con cierto grado de estudios superiores. No obstante, hay muchos hispanos (mexicanos) que han votado a Trump también, pero han sido mayoritariamente gente acomodada y legal, posiblemente porque no querían perder el status quo que han conseguido y que tanto les ha costado conseguir, lo que no quita que no sea una traición hacia sus compatriotas.

En cuanto al papel de los medios de comunicación, ha dejado mucho, muchísimo que desear. Primero, le han seguido el juego a Trump. Segundo, le han seguido el juego a Trump. Se han dedicado horas y horas de televisión a mofarse y a satirizar al candidato y ríos de tinta han corrido acerca de este hombre, lo cual al final lo ha acabado convirtiendo en un mártir para sus simpatizantes que veían como el establishment, representado por Clinton (y los medios) se metían con él.

Dudo mucho que Trump vaya a llevar a cabo sus polémicas promesas como la construcción del muro en la frontera con México o no dejar a entrar a más musulmanes o poner aranceles desorbitados a los productos chinos importados. En el mundo global que vivimos, que un país ponga aranceles tiene un efecto espejo que lo que hace es que el otro país también haga lo mismo, lo cual nos lleva a una situación sin sentido y en donde los únicos que salen perjudicados son los consumidores finales.

De hecho, si os fijáis, su discurso ha dado un giro de 180º una vez que ha sido presidente. Ha adoptado un tono mucho más cordial y comprometido con todo el pueblo americano. Sabe que el tiempo de la campaña (y del Marketing) ya pasó, ahora toca gobernar, de verdad.

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