lunes, 3 de agosto de 2015

El árbol feo que no servía para nada



Hace mucho tiempo había un señor con mucho dinero, muy rico, que vivía cerca del desierto. Tenía casas y mansiones pero todas estaban por el desierto. Después de haber hecho tanto dinero, un día dijo que quería algo nuevo. Y empezó a buscar algo diferente, un nuevo estilo de vida. Entonces comenzó a viajar, a ver lugares nuevos. Pasó un tiempo y no encontraba lo que quería, hasta que un día llego a un campo muy hermoso donde no había casi nada de árboles, había mucho sol y pasto. Solo había dos árboles que eran muy peculiares. Eran muy altos. Eran del tamaño prácticamente de edificios.

La diferencia de estos dos árboles a pesar de estar juntos y ser igual de altos es que uno era muy grueso, frondoso, muy verdoso, donde no pasaba ni la luz, ni el viento, ni el agua a través de lo que abarcaba ese árbol. El otro árbol, no obstante, no era frondoso, tenía menos ramas y era un poco más delgado.

El señor estuvo analizando, estuvo viendo la zona, y dijo que ese era el lugar perfecto, quería construir ahí su nuevo hogar. Entonces empieza a hacer sus planes para construir su nueva mansión y un día se percata de que los dos árboles le están observando mientras tanto. El señor estaba haciendo sus cálculos. Los dos árboles le escuchan decir: ¿dónde quedará mejor mi casa, en este lado o en el otro? En ese momento, el árbol más delgado comienza a sentirse mal, ya que se imaginaba que la iba a poner en el lado de su amigo, porque él no tiene ramas, no le puede proteger de los rayos de sol, ni de la lluvia, ni del viento, tan bien como lo hacía el otro árbol.

jueves, 30 de julio de 2015

Genio en 21 días, la gran estafa


Hace unas semanas atrás me paró una chica por la calle para mostrarme su producto, era una conferencia gratuita llamada ‘’Genio en 21 días’’. Yo, como no tenía prisa, la escuché.

Bien, para convencerme de ir a la conferencia/charla me hizo una demostración de lo que podía conseguir con el curso (el producto que ofrecía).
Me dijo que le dijese un número de 20 dígitos (los que yo quisiera) mientras los apuntaba en un papel. Luego me pregunto que cuánto tiempo tardaría en memorizar dicho dígito y si sería capaz de recordarlo por varios días.
Le respondí que en torno a cinco minutos (exagerando) y que quizás lo recordaría por algunos días. Pues bien, ella me pidió que cronometrase cuánto tiempo tardaba en memorizarlo, lo hice y, en cuarenta y cinco segundos ya se lo sabía de arriba a abajo.

Obviamente me quedé sorprendido y me dijo que eso también lo podría conseguir yo con el curso y que el haberlo hecho le había cambiado su vida y que ahora se lo recomendaba a todo el mundo. Le pregunté por el precio del curso y no me lo quiso decir, se inventó una excusa y se zafó rápidamente de la cuestión.

Finalmente, después de un rato de conversa, accedí a asistir a la reunión/charla/conferencia que se celebraba esa misma tarde, ya que no perdía nada por asistir.

Fui con mi madre. Buscando la dirección, nos percatamos de un par de chicos y chicas que nos miraban a lo lejos y nos hacían señales de que fuéramos hacia ellos. Nos acercamos y todos nos recibieron muy amablemente, como si nos conocieran de toda la vida. Todos se nos acercaban y querían saber acerca de nosotros. Era una situación un tanto incómoda.

Llegados a este punto, nos metieron en una sala en donde se daría paso a la conferencia.  Antes de eso, nos repartieron a cada uno de los asistentes un montón de hojas (tipo cuadernillo) en donde salían las opiniones de gente que supuestamente había hecho el curso y, por supuesto, todas eran buenas.
El conferenciante era una de las personas que previamente nos estuvo preguntando cosas, bueno, de hecho, más adelante aparecerán en escena todos nuestros simpatiquísimos amigos.

Lo primero que hizo es darnos una breve teoría de cómo funciona la memoria, resumido en dos puntos:

miércoles, 29 de julio de 2015

Análisis del libro ‘’Padre Rico, Padre Pobre’’ (Robert Kiyosaki)

No soy un asiduo lector, he de reconocerlo. De hecho, hay pocos libros que los haya leído con ahínco, motivación y ganas. No obstante, con ‘’Padre Rico, Padre Pobre’’ esto no me ha sucedido. Este libro ha cambiado la visión que tenía acerca del dinero y me ha abierto muchísimo la mente (financieramente hablando).

Sin más preámbulos, el libro trata de dos contraposiciones acerca de la idea del dinero, personificadas en dos personajes (valga la redundancia): un padre ‘’rico’’ y un padre ‘’pobre’’.

Según cuenta Kiyosaki en su libro, él tuvo dos padres. Su padre ‘’pobre’’ es su padre biológico; su padre ‘’rico’’ es el padre de su amigo (lo llama padre rico por lo que piensa éste acerca del dinero y por el aprecio que le tiene, de ahí lo de ‘’padre’’).


El libro está narrado en primera persona por el propio autor y cuenta como desde su niñez el hecho de tener ‘’dos padres’’ le dio dos puntos de vista acerca del dinero.

Por ejemplo, mientras su padre pobre le decía que estudie mucho y que saque las máximas calificaciones posibles para que en un futuro tenga un buen trabajo, su padre rico le decía lo mismo, no obstante el planteamiento era distinto, ya que éste le instaba a que estudie pero no para conseguir un buen empleo, sino para que pueda comprar esa empresa.



El autor define a su padre biológico como pobre, no precisamente por falta de dinero, al contrario, era un hombre que trabajaba para el gobierno y ganaba muy bien. Sino por la idea que éste tenía acerca del dinero: